Diciembre 2, 2008
Los tiempos el tango y los chicos del 67
Posted by Ana di Cesare under Biografías, Historia de Buenos Aires, Tango, literatura, poesía, © Ana María di Cesare | Etiquetas: Evolución, Generación del 67, Tango |Leave a Comment
Al leer los análisis que hacen muchos estudiosos del tango acerca de su caída luego de los gloriosos 40, me acomete una sensación de extrañeza. La pregunta es si en esas reflexiones, que siempre se emparentan con una emoción irreductible de pérdida cultural, no olvidan considerar una fundamental variable de análisis: el factor del devenir. En esos escritos, Argentina y el tango, son entendidos como una entidad que se retroalimenta con independencia del resto de la especie humana. El tango, fenómeno musical, ético y estético, con el que antes o después terminamos encontrándonos, parecería desde esa descripción, la única posibilidad creativa que cabe a los artistas de estas tierras.Como si por el pecado de haber originado esa suerte de magia que se canta, se escucha y se baila; pesase un castigo original que nos cerró las puertas al futuro, al cambio, a la indispensable e imparable renovación, que exige la humanidad en su evolución.
Se me impone que esos ensayistas hubieran taponado los oídos de los argentinos al canto de sirenas, representado por la música de allende los mares. Lo que es más grave, creo percibir en alguno de ellos, una posición claramente conservadora, desde donde se resiste la evolución, como peligrosa amenaza de subversión a los parámetros conocidos.
Suele argumentarse que terminada la 2da guerra, la industria de los Estados Unidos, se recuperó, inundándonos con melodías, que enrolaron en sus filas a los jóvenes. Desde esta perspectiva, los muchachos de entonces, quedan profundamente desvalorizados; conceptualizándolos como idiotas útiles; como robots consumistas incapaces de optar por criterios estéticos, de tener preferencias fundadas, de poseer capacidades creativas.
El tango, como todo producto humano, está atravesado por la dinámica de la historia. Ninguna obra de la humanidad puede escapar a su tiempo, a las determinaciones socioeconómicas que acuñan las características de los procesos culturales emergentes. Por lo tanto, el tango, que tantos años acumula, no es un todo, ni una unidad, sino una sumatoria de parcialidades que mantiene una esencia que escapa a diagnósticos certeros, para convertirse desde tantas subjetividades en una suerte de aroma a piel materna, en el que nos reconocemos. Así como la poesía del tango no podía continuar reflejando taitas y paicarritas, cuando la mujer se incorporó masivamente al mercado laboral. Así como por sublime que suene, ya no se podía halagar como “muchachas con piel como magnolias mojadas por la luna”, a aquellas empantalonadas, que competían hombro a hombro por el poder, no sé podía pretender tampoco, que el tango no se quebrara, terminada la 2da guerra mundial.
¿Cómo podían los poetas continuar describiendo el trotecito de Manoblanca, o las madreselvas y glicinas cómplices de besos robados, luego de asumir la crudeza de millones de muertos, de los que nunca sabríamos el número exacto? ¿Cómo hablar de organitos y golondrinas, frente al genocidio nazi?, ¿O del arrabal y del farolito compañero, cuando habíamos probado la ferocidad y fragilidad de nuestra condición humana, luego de Hiroshima?
Los años continuaron sucediéndose. Otros vientos azotaron la sociedad argentina, primero la caída del peronismo, luego la década del 60, que aparejaría una renovación desconocida.
Por otra parte el psicoanálisis, que pisaba fuerte desde los 50, para los 60 tomó tal auge en el discurso ciudadano, que nos convertimos en la sociedad más analizada del mundo. No solo se vuelve determinante esto, porque haya más porteños sobre un diván que neoyorkinos o parisinos; sino por la influencia que tendría en el arte, y en las costumbres. En la plástica, fenómenos con el Instituto Di Tella, donde no solo se implicaron artistas sino multitudes de jóvenes con participación activa.
A todo esto debe agregarse la influencia de la reciente revolución cubana; de las luchas de liberación nacional, emprendidas por muchas colonias contra sus metrópolis, emblema de las cuales fue Argelia.
Estos moldes tuvieron efectos en los jóvenes argentinos, especialmente en los de clase media.
“ Porque la gente quiere luchar aproximando la guerra nuclear Muchos critican al rock nacional, como carente de calidad poética, eso me hace suponer que esas personas, poco han incursionado en él. Las hay sublimes, plenas de metáforas, profundas, desgarradoras. Y en cuanto a la calidad de esas primeras piezas no debían ser tan delesnables, dado que Modugno, rápidamente les grabó a Los Gatos “Viento, dile a la lluvia“. Era una época plena de ideales y de utopías. El joven cuestionaba su existencia y a la realidad que veía oponía otra en todo orden social. Argentina asistía a una nueva ética en la expresión de la problemática humana. Ahora… esos jóvenes de entonces, somos los adultos de hoy, algunos sumando un lustro más o una década menos. Todos fuimos atravesados por los 60. Algunos eran ya jóvenes y tuvieron la suerte de transitarla, conservando plena memoria de sus gloriosos días; los que éramos muy chicos, sabemos que sus acontecimientos nos permitieron vivir un juego de bisagra diferente, y quizás añoremos aquello que no pudimos disfrutar…. añoramos, porque finalmente somos porteños, y por tanto tangueros, aún cuando comprendamos y gocemos el rock. Las generaciones literarias nacen en los momentos de quiebra o de efervescencia social. Así como hubo una generación del 98, en aquella España que perdía sus últimos fantasmas imperiales, y se ahogaba en la anomia; hay una generación de los 60, entre los poetas del tango. Una se pregunta ¿Como transitaron estos hombres/poetas de hoy, la aventura de la etapa que los acunó, cuando se estaban definiendo? No menos cuestionadores y comprometidos con su tiempo, seguramente, que aquellos que rompieron con el tango. Algunos más, otros menos, y algunos de mejor manera, eso se refleja nítidamente en sus producciones, tal es el caso de Eladia Blazquez o de Hector Negro. ![]() ¿Qué duende los anudó al tango y no les comprometió con otras vertientes musicales? Es parte del misterio de sus propias historias… Y del guardián del tango, que sabía se necesitaba una renovación: juglares que escribieran para el hombre nuevo.
Esta generación tuvo el coraje de saltar sobre las figuras tutelares; sobre los grandes nombres cuya mención nos llena de respeto; sobre los eternos, sobre los maestros, sobre sus propias influencias… Negro, Blazquez, Ferrer también Novarro y Castaña (aunque hayan incursionado en otros ritmos), han demostrado ser fieles hijos de su tiempo.
¿Qué ocurre con su obra poética?
Para referirme a ella, se me hace necesaria una acotación histórica mínima, que hace a la relación entre el tango y la sociedad que lo albergó. Éste, como ya dije, no dio cuenta, de las graves dificultades sociales que castigaban a nuestros abuelos en aquella Argentina que soñaban y trataban de forjar. Fue tolerante, complaciente, distractor.
No se mezcló, quizás porque nació lumpen. Sus orígenes, en alguna medida prostibularios, sus contoneos entre proxenetas y mujeres envilecidas, mal podía generar lecturas de reivindicación social o de protesta. Quienes si generaban protestas, no adherían al tango. Eran grupos que no se mezclaban. Parece ser que el embrujo sensual de su magia, no los contagiaba. Es verdad que hubo hombres de ideas, entre sus letristas, allí lo tenemos a José González Castillo. Pero, la denuncia… no aparecía, o apareciá desleída. Luego, los poetas comenzaron a pintar sus barrios. A idealizar los paraísos perdidos. El paraíso perdido es la gran constante. Quizás, por aquello que decía el Dr. Arnaldo Raskovsky, cuando hablaba acerca de los orígenes del tango, explicándolo como producto de la rebeldía de los hijos de los primeros inmigrantes, mancomunados con los hijos de los criollos, contra la frustración y melancolía paternas; unida esa joven generación, por el destino común de la miseria. Llegó Discepolo, es verdad… Pero no pudo con tanto peso y si emprendió una crítica social, terminó en una lectura individualista del inevitable fracaso de la existencia, inevitable en tanto somos falibles y mortales.
La generación del 67, rompe con esto. Reivindica un pasado de olvidos.
Los estilos cambian radicalmente. No porque antes hubiese una unidad estilística. Nada que ver, sus poetas tuvieron sustanciales diferencias culturales, disimiles capacidades creativas, de juegos verbales, de recursos metafóricos. Sino que esos jóvenes letristas, comprenden por fin, que deben dar testimonio del tiempo que transitan, y asumen su destino de voceros del pueblo.Así surgen versos como
“ Mi barrio y mi gente escuchan mi credo
que a los barquinazos aprendí a cantar. Como un canto arisco, donde el sol que muerdo Calienta mis labios para protestar “
Bien de abajo. Hector Negro
“ En el medio de este mambo y el delirio más profundo…
el cartel de primer mundo, nos vinieron a colgar. Tan grotesco es el absurdo, tan inmundo está el chiquero Que mirando el noticiero, ¡ me reí por no llorar ¡ “
Argentina primer mundo . E. Blazquez
Ahora bien… Los poetas del 67, reformularon las letras. Pudieron hacerlo manteniendo esa característica que ha tenido el tango: la de una poesía excepcional, que existe con prescindencia de la música que la acompaña y que es profunda, exitencial.
¿Cuales son sus obsesiones ? Desde luego Buenos Aires. Buenos Aires, y su símbolo: el tango, ambos inseparables en su análisis. Una Buenos Aires, con la que se identifican, que puede ser ellos mismos. A la que a veces añoran, pero siempre recuperan y aman a pesar de sus cambios. Estos hombres y mujeres han comprendido la dinámica de la existencia. Buenos Aires, ya no es el barrio, ni la esquina florida. Es un símbolo de abrigo, de encuentro; una compañía; una constante; es la madre, que dejó de ser eternamente edípica. Es un flirteo incondicional, un amor permanente y quedo. Por eso, los versos se suceden superándose uno a otro, en relación a esta ciudad nuestra.
![]() Pero también es castigo, amenaza, dual, como las amantes de los viejos tangos, capaces de traicionar en su camuflaje. Ellos escriben para (y sobre) un sujeto angustiado, para un habitante de la lidia contra el reloj, implicado en ese vértigo sin pretensiones de detenimientos. Es en la marcha donde se demuestra el ser. ![]()
En lo que hace al amor, otro de los grandes temas. Se perdió la pasión de antaño. La desmedida, la ingenua, la del sentimiento poético. Es un querer intelectualizado, desprovisto de arrebatos. Tomado de manera transversal, sin comprometer las vísceras. Y eso también responde a la dinámica de estos tiempos. La vivencia del amor, ha cambiado. La sobriedad del tratamiento; la angustia que se muerde y se calla comprensivamente; el pudor de mostrarse descarnado, el enamoramiento apenas coloreado. En estos poemas, se muestra el cariño o la autocrítica, se han desmontado las idealizaciones, no se alimentan vanas ficciones o ilusiones a contramano.
Estos poetas, parecen estar mucho más enamorados de la totalidad de la vida, que del amor. Una vez leí, que el tango tradicional es:
a) consuelo del derrotado. Esta nueva poesía, no se queda en la derrota, seinclina por persistir.
b) Que da cuenta de la inevitable derrota. Tampoco son derrotados estos hombres de las nuevas letras, aunque muerdan el mal sabor de la frustración, como he dicho anteriormente, se levantan y regresan al ruedo. c) Posee una ética superior por la cual absuelve al derrotado. Estos poetas incitan a la superación a “honrar la vida“. d) Que la vida siempre remite al seno edípico. Más allá de sus subrogados: ciudad y tango, este hombre ha crecido. Asume su destino, no involuciona al seno materno. Sabe que depende de su propio esfuerzo para mantener la dignidad de estar vivo. e) Que la lectura del tiempo es la un placer breve y un sufrimiento muy largo.No es el caso. Este hombre sabe que hay felicidad, no se regodea en la tragedia, ni en el melodrama, vive. f) Que su gran tema es el fracaso, en lucha contra el sistema del mundo. Aquí Hay lucha para construir un mundo mejor, ideas para superar los cotidianos fracasos. g) Se intoxica de recuerdos para no enfrentar la realidad. Tampoco es el caso. Encontramos un medirse permanente con una realidad que se desea modificar. Se la aborda en su crueldad, en su injusticia y se opera sobre ella. No se la acepta como imposición del destino.
Desde esta perspectiva, se podría pensar, que estamos asistiendo a un tango nuevo. Que ha subvertido las raíces.
Nos encontramos, en resumen, ante la poética de un hombre actual, que no elude su tiempo, sino que lo transita con valor, buscando mantener la honra. El reflejo de un ser cuestionador, que admite la duda. Que se permite el bálsamo del recuerdo; pero avanza, porque se mira desde su estatura de adulto. Es eso, un adulto, jaqueado, frustrado, con mucho de Quijote, pero un hombre con mayúsculas, que se reafirma su dignidad, en el reconocimiento de sus propios errores. Es un sujeto de la autocrítica y del compromiso. Sabe que tiene una tarea para hacer. Asume sus responsabilidades, elabora sus culpas, se reconstruye después de cada caída, mantiene su fe, permitiéndose una existencia más humana en todos los planos.
© Ana di Cesare |
Diciembre 2, 2008
Significantes de mujer en Juan Mondiola y la cumbia villera
Posted by Ana di Cesare under Lunfardo, literatura, © Ana María di Cesare | Etiquetas: Buenos Aires, cultura popular, Cumbia villera, Historia, Juan Mondiola, Lenguaje, literatura, Lunfardo, poesía |Leave a Comment
Chica Divito
JUAN MONDIOLA, ANALISIS DE LA OBRA Y DEL ENTORNO
SOCIAL Resulta inevitable antes de comenzar a analizar el tratamiento que Juan Mondiola a fines de los años 40 y comienzos de los 50, por una parte; y la cumbia villera, sobre los 2000, por la otra, hacen del sujeto femenino, preguntarse ¿quienes somos las mujeres en la imaginación colectiva y que lugar se nos otorga desde la palabra?
¿Cuál es la relación entre las encrucijadas históricas y las prácticas cotidianas determinadas por los significantes del discurso imperante? A lo largo del tiempo, las mujeres hemos sido colocadas en distintos lugares, pero siempre desde una discriminación del genero, atravesada, como cualquier otra discriminación por la cuestión del poder. El hombre se ha encargado de describirnos desde su propia imagen, cualificándonos como incompletas, pecadoras y, en tanto, él, detentaba el poder, colocadas en situación de desventajosa sumisión a los mandatos, de quienes debieron ser nuestros compañeros de ruta. Los discursos sociales, definen los lugares no solo de la mujer, sino también del hombre. Y esto lo vamos a ver claramente al analizar los textos que nos ocupan, entre los que median 50 años y como esos procesos subjetivos plantean y replantean en sucesión dinámica el entramado de la relación entre los sexos. En nuestra cultura los conceptos hombre y mujer, se organizan desde la lógica binaria: activo – pasiva, fuerte – débil, racional – emocional. Las mujeres, en consecuencia a las mujeres se nos significó más como acompañantes que como protagonistas, como objetos mejor que sujetos. Si bien hemos avanzado, adquiriendo nuevos espacios y el equiparamiento aún es hipótesis, algo se quebró del orden anterior donde las mujeres ocupábamos “naturalmente“ un lugar subalterno. Los organizadores de sentido que regían lo femenino y lo masculino, así como las demarcaciones de lo público y lo privado, se desdibujan. Desde esta perspectiva, las mujeres somos definidas desde una fantasía social, en donde convergen temores,mitos, discursos. ¿Hemos modificado en lo sustancial, nuestro posicionamiento en las lecturas populares de mediados del siglo XX y de comienzos del XXI, en las producciones de estas dos Argentinas tan diferentes?
JUAN MONDIOLA, ANALISIS DE LA OBRA Y DEL ENTORNO
Personaje curioso Juan Mondiola, gastando lengue con monograma justo cuando las mujeres suspiraban sin resuello por el siempre bien trajeado Cary Grant. El chambergo requintado, el pantalón a rayitas, el cigarrillo anatómico olvidado en la comisura de los labios. Por debajo del lengue, seguramente, la medalla al mérito por “sobrador de melones “ y arrastrando afanosamente un ala, que comenzaba a desplumarse, tras las chuchis que venían entrando a la modernidad…
Mi propia prosapia de porteña me empuja a desdeñar la idea de que el pobre Juan, con tantas carencias y contramano, haya representado a un sector importante de los hombres que poblaban esta ciudad. Mejor era mera caricatura de sectores que se asomaban desde las cavernas, tentados por los nuevos sones, sin atreverse a erguirse en toda la estatura que la posición bípeda les confería. Protagonista de una sociedad en la que soplaban nuevos vientos, teniendo los ojos abiertos a los cambios, Mondiola en medio del naufragio se aferraba al palo mayor del pasado, sin atreverse a saltar y cruzar el río. Así seguía soñando los sueños de antaño, conseguir lo casi imposible: el si de las mujeres… que estaban condenadas a expresar el no. Y en lugar de avanzar sobre los cambios que advertía y plantearse de plano los derechos femeninos, se limitaba a soslayarlos, a lamentarse incluso por la dificultad que representaba para “los bombones “ mantener “la decencia“; pero seguía encerrado en los parámetros pacatos, que reprimían las expresiones más autenticas de la sexualidad y de la ternura, volviendo obsesivo el discurso masculino y suspiradoras contumaces a las muchachas, que en el cine resolvían su erótica.
Que aún quedaban en Buenos Aires, sujetos identificables con Mondiola, no me cabe duda, que lo admiraran ya es otra cosa. Y si esto ocurría, no puedo menos que remitirme a la inversión que Oscar Wilde hacía del mito de Narciso. Contaba el genial irlandés, que cuando Narciso murió, las flores desesperadas le pidieron al río les prestara gotas de agua para expresar su duelo. A lo que el río contestó que toda el agua que arrastraba era poca para que convertida en lágrimas pudiera expresar su dolor por esa pérdida. Las flores entendieron diciendo que era natural amar a quien había sido tan bello. A lo cual el río preguntó
- Era bello? Yo le amaba porque cuando se inclinaba sobre mí podía contemplar mi belleza reflejada en sus ojos – Entonces, preguntarme, desde aquí, quien era el que se suicidaba, personaje o lector, seducido por ese loco berretín de “ creérsela “. En la realidad, Juan Mondiola, era el personaje que salía de la pluma de Miguel Bavio Esquiú, (ex jefe de la sección deportes del diario El Mundo), que recreaba el lenguaje de la calle para la revista Rico Tipo. Esta publicación comenzó a aparecer el 16 de noviembre de 1944, por iniciativa de Divito, para competir con “Patoruzú“. Era una época con muchas revistas de humor, y en Rico Tipo, de corte popular, colaboraron nombres como Conrado Nalé Roxlo (chamico), Carlos Warnes ( Napoleón Verdadero y César Bruto), Rodolfo Taboada, Horacio Meyrialle, Américo Barrios, Pedro Seguí, Toño Gallo, Juan Gálvez Elorza, Quino, Calé, entre otros. Más allá de las intenciones que tenía Bavio Esquiú con Juan Mondiola, permitámonos imaginar, que a la manera de los personajes de “ Niebla “ de Unamuno, este porteño de chambergo, se independizó de la pluma de su autor. Y con vida propia, recorría las calles de Buenos Aires, las manos en los bolsillos, relojeando a izquierda y a derecha los bombones, churros y budines que despertaban sus apetitos pantagruélicos, maquinando las estrategias de abordaje para lograr hacerle la boleta a ese mueble, que según él, le indicara con la mirada que andaba buscando guerra. ![]() Imagen: chica Divito, que el dibujante creó hacia los 40, como representaciónde la mujer ideal
Presintiendo que la breva estaba madura, iniciaba los aprontes, ponía músculos e ideas en acción, hacia esa, que era la preocupación central de su existencia. Nada le importaba a él el plan Marshall, ni que recrudeciera la guerrilla vietnamita en Indochina, ni que el cercano oriente se sacudiera con la proyectada partición de palestina. Le resultaban ajenos asuntos triviales como la compra de los ferrocarriles y el debate que eso originaba, la ley de represión del agio, o que Eva Perón fuera recibida por Pío XII. Asuntos masculinos, como el que Oscar Galvez se alzara con el premio de las competencias automovilísticas, que se reiniciaban después de la guerra; o que José María Gatica se convirtiera en ídolo, le resultaban indiferentes. Quizás, si escuchaba las noticias sobre el matrimonio de Isabel de Inglaterra, pensando en esa inalcanzable chuchi, o el anuncio de la gran asamblea femenina, donde se acordarían los derechos políticos de la mujer…
<!–[if !supportLists]–>- <!–[endif]–>Cuantas terneras para calzarle los puntos… – pensaría nuestro héroe En fin… Así era él… Y podía ser así, porque no tenía ocupación útil. Nada de preocupaciones laborales, ni de esas rutinas que aquejaban a los otros ñatos, a esos melones a los que adoctrinaba. Cuando los medievalistas trataban de entender como pudieron producirse la institución y desenvolvimiento de las “ cortes de amor “, en una época en que las mujeres ocupaban un lugar subalterno, donde los derechos del marido eran indiscutibles, donde el cristianismo estaba tan arraigado; una de las respuestas, fue que con menos preocupaciones guerreras había tiempo disponible… Y para ocuparse obsesivamente del amor hace falta tiempo y ocio y sobre todo no tener preocupaciones en cuanto a la vida material. Nuestro personaje, sin ser un caballero galante, contaba con esos privilegios netamente aristocráticos. Habíamos quedado en que atisbaba ñatas, minas, quesitos, monumentos, potranquitas, muebles o pardas, para obtener esos “ mimos “, que como hemos visto eran su razón existencial. Ahora, ¿Qué mujer era aquella a la que con tanta insistencia Juan quería acercarle la chata? Entre los años 1920 y 1940, el imaginario social había sufrido una modificación en las pautas que conformaban el arquetipo de “ser mujer“. El nuevo modelo sufriría otras muchas modificaciones a medida que los 40 corrían, como consecuencia de los cambios sociopolíticos que se operaban. La mujer pasó a ser pensada como un nuevo sujeto social. Comenzaban a modificarse tímidamente los criterios de moral sexual; y aunque todavía se censuraba la prodigalidad de los vínculos, se sujetó menos a las mujeres al permitirles una relectura de su erotismo. Miles de ellas instituyeron prácticas transformadoras en su vida cotidiana, por ejemplo con su irrupción masiva en el campo laboral, donde tuvieron que aprender a establecer nuevos vínculos con los varones que eran sus compañeros de trabajo, obligándolos a ellos a releer sus hábitos conductuales sobre el sexo opuesto. Así como el acceso a la educación secundaria y terciaria ó la adquisición de códigos públicos. La moda que la mujer adoptaba confundía a los varones: tailleurs ceñidos, silueta de avispa, zapatos con plataformas, faldas a la altura de la pantorrilla, hábitos como el de fumar o beber, mostrarse en confiterías o bailes o en las playas de Mar del Plata o del río de la Plata con trajes que mostraban sin prejuicios, lo que hasta hacía poco era del orden de la intimidad. Los hombres, debieron adecuarse a esa realidad y aprender que el que la mujer expusiera su cuerpo no les otorgaba derechos. Era una época de acomodamientos. Claro que aún pesaban aires de moralina, la sanción social, las murmuraciones de barrio, los mecanismos censuradores. De la sexualidad no se hablaba, la vida erótica real o imaginaria era una cuestión mantenida bajo estrecho sigilo. En las familias de clase media se evitaba mencionar la palabra “embarazo“, usándose en cambio “esperar la cigüeña“ o “estado interesante“. No se hablaba… pero desde el cine que era la distracción favorita del pueblo y que se incrementó notablemente a partir de los 40, cuando la producción nacional alcanzó un punto de madurez; las muchachas, aburridas de sus trabajos repetitivos y sin mayor significación social, encontraban en él, el vehículo de esparcimiento, de proyección de sus deseos, de erotización y de modelos para ser. Las figuras femeninas del cine, heroínas que representaban conductas transgresoras, fueron exaltadas y apropiadas por las espectadoras, debido a una toma de conciencia con relación al propio deseo, sobre el que pesaban aún mandatos patriarcales.
El erotismo y la vida sentimental se canalizaban también en la literatura, la novela y “el consultorio sentimental“de las revistas, dirigido al público femenino y estímulo auditivo de la radio arrobaba a las chicas.
Pesaba el doble discurso… Es interesante citar parte de una disertación dada por Monseñor De Andrea, el 10 de julio de 1949, en el cual, junto a conceptos muy modernos vertidos sobre vivienda, cooperativismo, consumo, denunciaba el proceder de una sociedad muy propensa a arrojar la primera piedra. “Hay en nuestra sociedad, un sector que es el más desamparado y a la vez el más digno de ser protegido: El de las mujeres solas que no se resignan a ser una carga para cualquiera que sea; que se sienten capaces de trabajar para bastarse por si solas en la lucha por la conservación de su existencia y por la defensa de su honra” (…) “el mundo suele incurrir en contradicciones sangrientas. Tiende lazos y brinda seducciones, y si alguna vez la incauta cae, la castiga con su excomunión y la estigmatiza con la ignominia. Nosotros queremos no solo preservarlas de todos los peligros físicos y morales, sino además volverle llevadera su soledad y venturosa su existencia.“ Esta alternancia de propuestas insinuantes y sanciones, provocaba que la sociedad viviera dominada por el temor al que dirán. Contaba la apariencia, la amenaza era el rumor. Por eso se transitaba una represión casi puritana, que aparejaba una vida subterránea, una suerte de corrupción oculta. Mientras se sostenía el viejo patrón que exaltaba la castidad femenina, se disculpaba la promiscuidad de los hombres y se la fomentaba. Se instituyó así, en Buenos Aires como régimen: la privación, ahondando la asociación entre el placer y la culpa. Esta privación se sublimaba en las amistades masculinas y convirtiendo al sexo en el tema fundamental de las conversaciones. La represión hacía de muchos porteños, obsesionados sexuales y la muestra de ello, la brinda Bavio Esquiú en sus narraciones. Así, el matrimonio se convertía en el objetivo de las chicas; casarse cuanto antes, y en el paso que los varones trataban de posponer lo más que podían, en la ilusión de conocer muchas mujeres mientras tanto.
El poder de las mujeres mayores estaba en su misma condición. Era tácito. Los hombres solían hacer lo que ellas decían. Las decisiones se tomaban a medias, o bien era la mujer la que invocaba las mejores razones: hijos y hogar. Donde el dinero no era abundante, lo administraban ellas. Los hijos varones la tenían muy en cuenta y las tomaban como modelos para elegir a una mujer con la cual establecer cualquier vínculo duradero. Las que trabajaban fuera de la casa eran cada día más. Casi siempre dejaban de hacerlo cuando se casaban, o al tener el primer hijo. (… ) (1)
Ahora bien, formulémonos unas preguntas, para situarnos en la mirada del personaje y entender el porque del uso de ciertos términos y no de otros. ¿ Qué buscaba Mondiola en la mujer? Él decía ternura, pero sabemos que no era amor, exactamente lo que deseaba. Sus lectores, que compartían los códigos, sabían que pretendía decir. El concepto del amor parecería ser sustancialmente desconocido para este personaje, que solo una vez, se deschava como humano, confesando la emoción que el reencuentro con Dorotea le produce. Yo no creo que fuese un negado, sino que las determinantes de la masculinidad en esos tiempos, imponían una coraza a la expresividad tierna del varón. Las palabras emocionadas quedaban para los poetas; la artillería de conquista (el verso que ha perdido a las mujeres de todas las generaciones) se compraba en las mesas de los cafés y los pobres hombres, quedaban así, como Mondiola, empaquetados con sus sentimientos, una especie de cinismo que los alienaba de lo mejor de sí mismos. ¿Qué era una mujer para Mondiola? Mero objeto donde obtener satisfacción. A través de ellas conseguía sosiego para sus demandas eróticas, nutricias y de confort. Convengamos que este sujeto es en el fondo un rufián que no se anima a sus pretensiones. O al menos un gigoló, un vividor, que aunque en uno de sus cuentos sostenga: “porque el varón que se ha pasado la vida entre las ñatas, tiene forzosamente que tratarlas con ternura“, desestima absolutamente las reacciones emocionales de ellas, y se acomoda con cinismo y sin culpa a disfrutar de cualquier don que de ellas provenga… Caricias o medias, como hace con la “turquita “ del cuento. ¿En que consistía eso que Mondiola alardeaba tener y los melones envidiaban? En el prestigio de ganador con las minas. Ser coleccionista de experiencias amorosas: garantía de su masculinidad y emblema de poder. ¿Cómo era la realidad de Mondiola? Su vida era alegre, desenfadada, parasitaria. Se movía en la superficie de lo cotidiano, con una conducta de absoluta inmadurez, sin comprometerse con nada. Su única preocupación era su necesidad obsesiva, casi adolescente de procurarse la satisfacción de sus instintos. Obvio entonces, que Juan, nombrase a las mujeres, como chuchis a deglutir, como terneras de las cuales obtener beneficios sin ofrecer otro homenaje, que el privilegio de su compañía.
CUMBIA VILLERA: ANÁLISIS DE LA OBRA Y DEL ENTORNO SOCIAL
Luego puestos en la tarea de desenmarañar ese barullo de palabras, se comienzan a advertir aciertos dentro de la puerilidad. Solo cabe posicionarse en el lugar del psicólogo social, para entenderlas adecuadamente. Ubicarse en el discurso del desciframiento de los efectos de la discriminación, que es a mi parecer la perspectiva más favorable para abordarla.
1 – Intentemos ver que pasa con el uso del lenguaje en estos grupos marginales. En primer lugar deberíamos recordar que no es la palabra la que circula con fluidez como vehículo de comunicación. Convergen para esto diferentes causas: desde antiguas modalidades heredadas, pasando por una escasa escolaridad, que no estimula el desarrollo del léxico. Por otra parte, vemos como se toman prestados algunos términos, que pertenecerían a un lenguaje “ culto “, que podría ser considerado desde los autores “ concheto “, o en su defecto pertenecer al léxico de países vecinos.
En estos sectores, los silencios y la codificación gestual, son mejor entendidos que las palabras. Y mencionemos también, que los conceptos abstractos están prácticamente ausentes. Por eso la inmediatez de las referencias de las letras. Pasando a analizarlas observamos a) El uso del tú en lugar del vos, que estaría dando cuenta de una convergencia de culturas, del interior o de las naciones limítrofes, que se impusieron sobre la porteña. b) El grado de intoxicación del que escribe, se impone incluso, sobre un deficiente nivel cultural y se percibe en muchas de las producciones, por la dificultad de mantener el uso de la persona que narra o es narrada, de los tiempos verbales y de puntuación; volviendo dificultosa la comprensión. Esto se ve claramente en:
DISCRIMINADO
Su suerte ya estaba escrita desde el momento en que nació.
Hijo de padres villeros, con la cumbia se crió y ahora
que está más grande y al baile
quiere colar.
El rati con bronca grita: Negro villa, vos no entrás.
Todos se hacen los giles, te dejan siempre tirado,
que por ser negro villero, el estaba
condenado.
(con sentimiento villero, esto es yerba brava)
En el trabajo tampoco pega, de todos lados él rebotó,
le buscan todos los peros,
cansado el negro ya se rindió.
La sociedad no le dio salida y el mal camino él encaró.
En una noche pesada, la muerte se lo llevó.
2- Recordemos que la identidad se estructura entre el nombre, el cuerpo, el rol laboral, y el arraigo habitacional. Pensemos entonces, que el individuo que ve amenazado su ámbito y que tampoco puede insertarse en el mercado laboral, sufre una quiebra psicológica, que lo empuja a formas, cada vez más profundas de desintegración o de violencia. Por otra parte vive en la villa, hacinado y en permanente riesgo. Las características físicas de la casilla, condicionan el sentimiento de catástrofe, porque son fácilmente destructibles por, incendio, desalojo, etc., en los cuales al perderse las pertenencias, se pierden también las partes del yo, proyectadas en esos objetos de uso personal. Tomemos como ejemplo:
EL FUERTE
Me quieren correr, nos quieren borrar,
nos tiran el rancho y el tuyo también, dicen
Que mi barrio está lleno de hampones, que sólo es un fuerte de drogas y ladrones.
En sólo una hora se llenó de botones
para tirarlo abajo y levantar mansiones.
Porque somos marginados en pelotas nos dejaron.
Y ahora tirado estoy, donde vamos a parar.
Quemen gomas en la calle que mi fuerte hay que salvar.
Y ahora tirado estoy debajo de un puente voy
Porque somos marginados en pelotas nos dejaron
Quemen gomas en las calles que mi fuerte hay que salvar.
3 – La villa por su misma precariedad condiciona la existencia, de las puertas hacia fuera. Esto facilita una integración muy especial con los demás. La calle se convierte en un espacio sustancialmente compartido, no hay hábitos de privacidad (esos que circulan entre nosotros, los que estamos de este lado de la cuestión). En la villa no hay cosas ocultas, se puede hablar de una intimidad compartida. La participación comunitaria es grande y en las fiestas populares todos se integran porque esto está relacionado con los viejos rituales de celebración de la tierra, del interior de nuestro país, que han sido olvidado como tales, por desgracia, pero emergen como prefiguraciones inconscientes.
CANCION DEL YUTA
Hoy es un día especial porque el monito a la villa llegó. Dos años guardado estuvo y al fin la yuta hoy lo largó.
Salió corriendo a ver a su madre que entre
risas y llanto lo recibió.
También los vagos contentos estaban y
esta noche el baile se armó.
Yuta, compadre por fin hoy lo soltaste.
SONIDO VILLERO
(esta es la murga de la villa)
Salgamos a la calle en cuero y zapatillas
La murga se prepara para alegrar la villa
Vienen llegando bombos y mangueras
Para que baile toda la villa entera.
(la villa, la villa)
Somos del barrio, somos murgueros.
Suenan los bombos de los pibes villeros.
4- Hubo un momento, en que el recuerdo de la “ querencia “ de quienes fueron los primeros inmigrantes, fue el organizador del tiempo y éste aparecería en las músicas del interior: zambas, chamamés. Ahora, en la segunda y tercera generación se produjo la fractura cultural. Los hijos se pasaron de bando y a veces fueron observados como traidores, por quienes seguían adhiriendo a la cultura de origen. Estos jóvenes llevaron otro lenguaje a la villa, cambiaron el esquema y ritmo corporal para adecuarlos a la cultura urbano-tecnológica y con ello la aceptación el rock, beat, etc. El joven de la villa repite la discriminación que ha sufrido por parte sus mayores, cuando denuncia como traidor al que deja la villa, al que progresa, al que se abre de los códigos establecidos en ese ámbito.
SOS UNA CARETA
Te gustan los pibes de mucha plata,
a pesar de que vos sos una barata,
Sé que no te gusto porque ando en la joda y
porque no uso ropa de moda.
No sé que te pasa porqué olvidaste al humilde
barrio en que te criaste.
Te comprás la ropa corte careta, vos te hacés
la cheta y no te cree nadie.
No sé porque el dinero te cambió
No sé porque sí sos igual que yo.
Porque vos sos una careta, mejor
andá lavate bien, las te lo digo
Que sos una careta, si siempre
fuiste una rata igual que yo.
Guachín, guachín, guachin…
No es por lo que tanto yo te amaba y
vos todos los pibes te transabas.
Sé que por ser pobre me despreciaste y
hoy mirá que sola te quedaste.
Me acuerdo de chicos íbamos a jugar,
juntos cirujeabamos en el basural
Cuando íbamos juntos al almacén
a pedir fiado para comer.
No sé porque el dinero te cambió,
no sé porque si sos igual que yo.
5– Hay una diferencia, en la percepción del ciclo vital. El niño de la villa,es impelido a obtener sus recursos y las experiencias traumáticas que se van cosechando lo marcan como un adulto herido. La maternidad adolescente, es moneda corriente, quizás como consecuencia de la promiscuidad… Se dice en ese ambiente “ aprende la vida “, cuando en realidad pierde esos elementos de juego y protección, que dan garantía de equilibrio a las siguientes etapas de la vida.
LA NAVIDAD DEL PIBE
Por la villa va el pibe aquel, sus padres lo abandonaron, que destino cruel, apenas era
un bebé, el mira al pasar que pibes como él
reciben abrazos, regalos, también.
Todos los demás tienen lo que alguna vez
soñó y no pudo tener.
Triste navidad la del pibe aquel que solo
se conforma con algo pa comer.
Triste navidad la que vive él, sin padres,
y en la calle, sin nadie a quien querer.
LOS CHICOS DEL ANDEN
Sentados en el andén, esperan el último tren.
Ellos saben que al volver algo tienen que traer.
Alguno va por vagón diciendo en cada estación
Somos 12 con mamá y en camino hay uno más.
Se sube al tren, se ganan la vida, otros comen el pan,
ellos comen las migas.
6- Si analizamos lo sentimental-emocional, vamos a ir perfilando los elementos para abordar el tema de la percepción de la mujer en esta producción.
La estructuración del placer, está dada por la obtención de la satisfacción inmediata: comida, sexo, alcohol, objeto personal que cause admiración.
EL VAGO
Loco bandido a mí me llaman porque siempre
ando en la gilada,
No trabajo ni hago nada, porque mis chicas
a mi me bancan.
Tengo un hobby que es la vagancia, de tanto en tanto
Yo voy en cana solo quiero escuchar cumbianba,
Que toda la vagancia quiere bailarla.
Vamos, vamos todos con las palmas que es lo único
Que no se garpa, tomate algo dejá las malas
Que ya llega el fin de semana
.
En un contexto con tantas frustraciones vitales, solo lo que una vez conseguido se goza de inmediato es seguro. Cualquier idea de placer ligado al futuro es incierta. El placer directo, concreto, corporal es lo posible y dentro de éste, la borrachera tiene además la ventaja de permitir la evasión y combatir la tristeza.
MARIA ROSA
Ay, como se mueve María Rosa con su baile
te provoca, está esperando que le pagues
una copa.
Ella es una chica así de fácil es de bombachita floja.
Si al hotel no la llevás no sabés como se enoja,
Bombacha floja es María Rosa
Bombacha floja como se goza
Ella se entrega y no le importa.
Así de fácil es María Rosa.
b) el grupo familiar se caracteriza por la inestabilidad. Desmembrada, la familia tipo está compuesta generalmente por una madre con muchos hijos, una figura de padre ausente, que va cambiando en tanto la madre va rehaciendo sucesivas parejas. La madre y el niño permanecen muy unidos hasta que el chico llega a la edad de obtener algún recurso; momento en el cual comienza el proceso de alejamiento para “ hacer su vida “. La figura materna está asimilada a la mujer abnegada que trabaja para sostener a su prole, a la que defiende. La figura paterna, mayormente, aparece unida al alcohol y la violencia.
CUMBIA DEL SONIDERO
Esta es la cumbia del sonidero
Para que la bailen todos los villeros
Me crié adentro de un rancho,
Entre humo, coca y borrachos.
Sonidero, le gusta nuestra cumbia a los villeros.
<!–[endifel grupo familiar se caracteriza por la inestabilidad. Desmembrada, la familia tipo está compuesta generalmente por una madre con muchos hijos, una figura de padre ausente, que va cambiando en tanto la madre va rehaciendo sucesivas parejas. La madre y el niño permanecen muy unidos hasta que el chico llega a la edad de obtener algún recurso; momento en el cual comienza el proceso de alejamiento para “ hacer su vida “. La figura materna está asimilada a la mujer abnegada que trabaja para sostener a su prole, a la que defiende. La figura paterna, mayormente, aparece unida al alcohol y la violencia. CUMBIA DEL SONIDERO Esta es la cumbia del sonideroPara que la bailen todos los villerosMe crié adentro de un rancho,Entre humo, coca y borrachos.Sonidero, le gusta nuestra cumbia a los villeros. 7) Percepción de los valores. Se valora lo personal, aquello relacionado con las formas machistas, que apelan a la consigna de “no dejarse humillar“.
EL REMISERO
Yo no soy un ganador, soy un pobre remisero,
Cuando él se va a laburar en su amargo patrullero,
Si no me tira las llaves su amada yo colo por la ventana
De campana me hace el canario, por si viene el comisario.
el se va a patrullar a su mujer, yo la hago gritar.
Como grita tu mujer, cornudo policía
Mientras que vos patrullás, ella grita todo el día.
8 – Se ha perdido en el tiempo un valor central para esta cultura: “ La lealtad “; que era una pauta altamente valorada y cuya violación conllevaba una forma de marginación interna. Ahora vemos en las letras un alarde sobrador acerca de la traición.
ME GUSTA TU MUJER
Yo quiero bailar con tu morena,
Yo quiero bailar con tu mujer,
Yo quiero agarrarla de mil maneras,
Yo quiero comerme a tu mujer.
Un par de besitos le pegué
Y me enamoré
Pero al saber que era tu mujer
No supe que hacer.
Un par de besitos le pegué
Y me enamoré
Pero al saber que era tu mujer
La llevé a un hotel
9 – No existen criterios de discriminación hacia abajo, sino hacia los grupos que detentan status. Hay una denuncia de aquello que se desea en el otro, es perecedero. Que el villero no lo posee, pero el que lo detenta puede perderlo. Esos bienes son emblemas de poder en una sociedad en la que se pregona que la gente vale por lo que tiene materialmente. Entonces cuando el que poseía esos blasones cae en desgracia se hace mofa. La lectura entre líneas sería: “ ahora no tenés aquello que yo deseaba: droga de fácil acceso, vida cómoda sin trabajo, un lugar donde tener encuentros íntimos con las mujeres, no pagar por sexo.
COMBATE
Hubo un combate, con gente concheta,
Ya le habíamos dicho ( gilas ) que con nosotras no se metan,
Fuera concheta.Todas maquilladas, se hacen las buenitas
Y son las peores
Siempre nos deliran y les dimos masa,
Les dimos pa que tengan
Las rompimos todas, porque son conchetas.
10 -Se trata de gente con fuertes componentes depresivos. No hay una tristeza demostrativa, sino una concepción fatalista del mundo.
DISCRIMINADO
Su suerte ya estaba echada desde el momento en que nació. Hijo de padres villeros, con la cumbia se crió y ahora
que está más grande y al baile
Quiere colar.
El rati con bronca grita: Negro villa, vos no entrás.
Todos se hacen los giles, te dejan siempre tirado,
que por ser negro villero, él estaba
condenado.
(con sentimiento villero, esto es yerba brava)
En el trabajo tampoco pega, de todos lados él rebotó,
le buscan todos los peros,
cansado el negro ya se rindió.
La sociedad no le dio salida y el mal camino él encaró.
En una noche pesada, la muerte se lo llevó.
11- Conocen su inseguridad en lo social, pero en el terreno del enfrentamiento confían en si mismos, depositándo en ello la identidad. El grado de violencia que convive en la cultura de la discriminación, está estructurada de acuerdo a un orden piramidal. El hombre hacia la mujer, ésta hacia los niños, el hermano mayor al más pequeño, etc.
12- Sin proyecto de futuro, sin posibilidades laborales para ascender o al menos para ocupar el tiempo ocioso, la droga es un anestésico del dolor y una preparación al incremento de la violencia. Se da así un mecanismo de retroalimentación, del que no se vislumbra la salida.
SOLO ASPIRINA
Hoy que tengo el corazón partido en mil pedazos
Te robaste a mi amor, te marchaste de mi lado
Hoy para poderte recordar
Que me hace flashear que te tengo en mis brazos
Y en esta esquina sólo me queda por tomar aspirinas
Que sólo me queda por tomar aspirinas
Para olvidar a mi amor me deliro en el faso
Que me hace alucinar que te tengo en mis brazos.
13- La mujer solo interviene como un objeto, casi a nivel masturbatorio, es decir como un sexo sin vinculo afectivo. Pese a que en algunas letras se le habla con palabras de amor, intercaladas con insultos.
MARIA ROSA
Ay, como se mueve María Rosa con su baile
te provoca, está esperando que le pagues
una copa.
Ella es una chica así de fácil es de bombachita floja.
Si al hotel no la llevás no sabés como se enoja,
Bombacha floja es María Rosa
Bombacha floja como se goza
Ella se entrega y no le importa.
Así de fácil es María Rosa.
PALABRAS USADAS POR LA CUMBIA VILLERA PARA PALABRAS USADAS PARA DENOMINAR A LA MUJEREN AMBOS LIBROS DE JUAN MONDIOLA 4
Achura (1) , Albóndiga (1), Ángeles ( 4 ), Aprendiza (1), Bagayo (2), Bandida (1)Beyesa (1), Bocato (2), Boletita (1), Bomboncito (2), Breva (8), Budín (29), Buscapié (1), Candidata (2), Ciudadana (1), Comadre (1), Criatura (5),Chancleta (1), Chicas (2), Chuchi (12), Churro (39), Dama (11), Francesón (1)Inocentes (1), Jovata (1), Las de corpiño (1), Loca (2), Madama (1), Madera (2)Máquina (3), Matrona (1), Mercadería (1), Menor (5), Mina (85), Monumento (1)Morena (2), Moza (1), Muchacha (1), Mueble (13), Mujer (81), Nena (5), Negra (1)Niña (1), Ñata (18), Paponia (1), Parda (12), Patrona (2), Pera (1), Peor es nada (3), Percanta (1), Pobrecita (7), Potranca (3), Poyera (2), Programa (1), Queso (1)Señora (6), Señorita (16), Separada (1), Ternera (32), Veterana (1), Victima (1)Vieja (1) PALABRAS USADAS PARA DENOMINAR A LA MUJER EN EL LIBRO“ LAS ANDANZAS DE JUAN MONDIOLA “ 5
Achura (1), Albondiga (1), Ángeles(4), Bagayo (1), Bandida (1), Beyesa (1)Boletita (1), Bomboncito(2), Breva(6), Budín (18), Candidata (1), Comadre (1)Criatura (3), Chancleta (1), Chuchi (7), Churro (28), Dama (5), Las de corpiño (1)Loca (2), Madama (1), Madera (1), Máquina (3), Menor (5), Mercadería (1),Mina (63), Monumento (1), Mueble (11), Mujer (58), Nena (1), Ñata (14),Paponia (1),Parda (6), Peor es nada (1), Pera (1), Percanta (1), Pobrecita (5), Potranquita (2), Poyera (1), Programa (1), Queso (1), Señora (2), Señorita (8), Ternera (16) PALABRAS USADAS PARA DENOMINAR A LA MUJER EN EL LIBRO“JUAN MONDIOLA“ 6
Aprendiza (1), Bagayo (1), Bocato (2), Breva (2), Budín (11), Buscapie (1)Candidata (1), Ciudadana (1), Criatura (2), Chicas (2), Chuchi (5), Churro (11)Dama (6), Inocente (1), Jovata (1), Madera (1), Matrona (1), Mina (22)Morena (2), Moza (1), Muchacha (1), Mueble (2), Mujer (23), Negra (1), Nena (4)Niña (1), Ñata (4), Parda (6), Patrona (2), Peor es nada (2), Pobrecita (2)Potranca (2), Poyera (1), Señora (4), Señorita (8), Separada (1),Ternera (16)Veterana (1), Victima (1), Vieja (1) ………………………………………….
Las palabras construyen el mundo en que vivimos y ordenan las relaciones entre los sectores y actores de esas realidades, dando cuenta de los mitos, las fantasías, los deseos colectivos. La mujer, como ya hemos dicho, o el lugar en que se la coloca también queda determinada por la terminología. REFLEXION FINAL
Ni los textos de Mondiola, ni las letras de la cumbia villera, representan desde el punto de vista de la creación, nada trascendente. Sin embargo hay algo interesante para permitirse una reflexión. Mientras los cuentos de Juan se inscriben en el imaginario masculino de su tiempo, el imaginario de la ascendente clase media de los 40; las letras de la cumbia villera, se manifiestan casi como una contracultura. Una subcultura que aparece como oposición necesaria, en última instancia, a la cultura establecida.
Si la cumbia villera prospera, roguemos, sosteniendo el deseo de José Gobello y Marcelo Oliveri “ojalá se degenere tanto como para decir: tu piel, magnolia que mojo la luna…“ (1) Aurora Alonso de Rocha. Mujeres cotidianas.
© Ana di Cesare |
Diciembre 2, 2008
Los Terceros
Posted by Ana di Cesare under Galaxia Porteña, Historia de Buenos Aires, © Ana María di Cesare | Etiquetas: aguas subterraneas, Buenos Aires antiguo |Leave a Comment
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La inventiva popular dio el nombre de “Terceros” (así se llamaba a los recolectores de basura), a tres arroyos que cruzaban la ciudad, en los cuales los vecinos echaban los desperdicios.
El Primero o “Tercero del Sud”; corría desde la Plaza Constitución hasta la calle México, torcía por Chile y desaguaba en el zanjón del hospital y por éste sus aguas llegaban al río. Este arroyo venía a poner límite entre la ciudad y el arrabal.. Cuando llegaban las épocas de lluvias, desbordaba. De modo que el Virrey Vértiz hizo construir un uente a la altura de las calles Perú y Chile, para facilitar el tránsito.
El Segundo o “Tercero del Medio”, se iniciaba por la actual plaza Congreso, zigzagueaba por las actuales Corrientes, Libertad, Tucumán, Cerrito, para formar un bañado en la plazoleta de Viamonte y Suipacha, desde allí seguía por el zanjón de Matorral, hasta el Pasaje Tres Sargentos y desaguaba en el río.
El Tercero Manso, o, de “Goyo Viera”, juntaba el agua de tres lagunas, en lñs esquinas de las hoy Saavedra y Belgrano, se ampliaba en un bañado en Anchorena y Corrientes, Pasteur y Córdoba y dando una serie de vueltas, pasaba por detrás de la Recoleta, para desaguar en el Río de la Plata, a la altura de la calle Austria.
Existen hoy entubados… Pero el del medio, al parecer el más rebelde, no quiere ser olvidado y desde su prisión el murmullo de su queja, se escucha aún, en la Cortada Tres Sargentos.
© Ana María di Cesare
Revista Galaxia Porteña, Año 1, Nro3, julio 2004
© Galaxia Porteña
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Que hubo razones de mercado, para que cierto tipo de música se adoptara, no cabe duda. Las determinantes económicas también operan sobre el arte. Pero negar que fenómenos como el rock o la aparición de los Beatles, fueran movimientos revolucionarios o de resistencia en si mismos para las sociedades en que se produjeron, es una arbitrariedad; más allá de que luego, se los utilizara para rendir suculentos dividendos, por las aves de rapiña, siempre prestas.

















